El efecto nocivo del dióxido de nitrógeno

El dióxido de nitrógeno (NO2) es un gas tóxico, de color rojo amarillento y con olor, similar al cloro que bajo dimerización (polimerización)  se puede licuar en N2O4 (tetraóxido de dinitrógeno) y que aparece como gas traza en la atmósfera, mostrando los valores más elevados cerca del suelo. El dióxido de nitrógeno pertenece al grupo de los óxidos de nitrógeno, también denominados NOx.

Según una investigación del año 2013 de la Agencia Federal de Medio Ambiente, una alta concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire que se respira puede conducir en humanos a irritaciones oculares, irritación tusiva (tos) y afecciones de las vías respiratorias. A largo plazo, pueden surgir daños en los órganos respiratorios y aumentar el padecimiento de enfermedades cardiovasculares.
Desde el punto de vista químico, el dióxido de nitrógeno tiene altas propiedades oxidantes y contribuye por ello a la creación de ozono troposférico. A su vez, el dióxido de nitrógeno conlleva la fertilización excesiva y la acidificación del suelo, dañando la vegetación. Cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado NO2 como “cancerígeno para seres humanos”, lo que la organización alemana Deutsche Umwelthilfe siempre vuelve a destacar.