Las causas de los óxidos de nitrógeno

La principal fuente de una mayor concentración de NO2 en las ciudades la representan los vehículos diésel que no disponen de una depuración de emisiones conforme a los últimos avances tecnológicos.
Cabe destacar que las emisiones del peligroso dióxido de nitrógeno (NO2) de los vehículos diésel multiplican varias veces las de los motores de gasolina. Esto se da sobre todo desde que se introdujeron las normas Euro 3, 4 y 5.
Mientras un motor de gasolina correspondiente a la norma Euro 3 emite ya una cantidad muy baja de NOx y una cantidad apenas mensurable de NO2, en el caso de los vehículos diésel, la proporción de NOx en el grupo de los Euro 3 cuadriplica la de los vehículos de gasolina. Así la proporción de dióxido de nitrógeno con casi 0,3 g NO2/km es con diferencia el valor más alto de Euro 3, siendo en comparación aproximadamente unas 100 veces superior al de gasolina.
También los vehículos diésel de Euro 4 y 5 muestran valores similares a los de los diésel Euro 3. Las emisiones de dióxido de nitrógeno no se reducen hasta los diésel de Euro 6, entonces ya de forma considerable, aunque siguen siendo diez veces superiores a las emisiones de los vehículos de gasolina comparables de Euro 6.
Centrándonos en la maquinaria de construcción, los autobuses y otros vehículos comerciales que circulan en el tráfico urbano, se observan también niveles elevados de NO2. Profundizando más, el problema aumenta considerablemente a raíz de la cantidad de autobuses que integra el transporte público. Para éstos, los valores de NO2 son entre 5 y 7 veces mayores que los de un turismo diésel.
Debido a una velocidad relativamente baja y las frecuentes paradas, se obtienen temperaturas de emisiones comparablemente menores a las de los turismos diésel, lo que a su vez dificulta la reducción eficiente de NO2. Sin embargo, dada la introducción de la norma Euro 6, los fabricantes de autobuses se ven obligados a dotar sus dispositivos de emisión de una  gestión activa de temperatura y optimar otras técnicas, de modo que se puedan cumplir reducciones de óxidos de nitrógeno más exigentes.